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lunes, 19 de noviembre de 2007

Sobre el tiroteo en un colegio de Finlandia

He traducido un muy buen artículo de Rebecca Peters publicado en el Internacional Herald Tribune.

“El horror que afectó Finlandia la semana pasada fue inconcebible, incomprensible e inaceptable. La masacre de chavales en una escuela por sus propios compañeros: nadie puede entender tal calamidad.

Sin embargo, como señalaron rápidamente los comentaristas, el escenario del instituto de Jokela era familiar. Un adolescente, lleno de rabia y angustia, compra una pistola, la lleva al colegio y empieza a disparar, matando varias personas antes de suicidarse.

Antes de los asesinatos, trasladó sus desilusiones de adolescente en YouTube, posando ante la cámara con su pistola. Se refiere a sí mismo como un “seleccionador natural” ue “eliminará todo lo que yo vea desgraciado para la raza humana y fallos de selección natural”.

Hemos podido observar estos comportamientos, sobretodo en Virginia nTech y Columbine High School.

Existe otra similitud entre la tragedia de Jokela y las otras matanzas que han alterado las sociedad industrializadas en la última década. Junto con el choc y la tristeza, estos incidentes provocan en la sociedad enfado y estupor por lo fácil que es acceder a un arma.

Pekka-Eric Auvinen pudo obtener una licencia para la pistola simplemente asociándose a un club de tiro. El proceso supone la misma dificultad que apuntarse a un gimnasio – no hay veto, ni período de prueba - simplemente una visita para hacer efectiva la cuota. El ser socio le permitió conseguir una licencia de la Policía. Ningún test psicológico o médico fue pedido, ya que Auvinen optó por ocultar que le habían prescrito antidepresivos.

Una vez comprado la pistola, a Auvinen no se le pidió dejarla en el club, ni de asistir a prácticas de tiro. Tampoco tuvo impedimento alguno para conseguir 500 balas.

De la misma manera que en Virginia Tech (en Estados Unidos), en el Instituto Gutemberg de Erfurt (en Alemania), en la Escuela Primaria de Dunblane (Escocia), Auvinen pudo hacerse con lo necesario para su desmán, con la aprobación del Estado.

Cada país debe decidir que política adoptar para estas situaciones, pero sería conveniente tener en cuenta la experiencia internacional.

En Gran Bretaña, la masacre de Dunblane en 1996 fue legalmente comparable a la tragedia ocurrida en Finlandia la semana pasada. A posteriori, sataron preguntas sobre la seguridad en las escuelas, los servicios de salud mental y la diligencia de la policía en comprobar los antecedentes de los que piden licencia de armas. Pero el fallo más evidente de esta tragedia fue que legalmente se permite la propiedad privada de armas de fuego.

Existen dos características que distinguen las pistolas de otras armas de fuego en manos de civiles: a) las pistolas son diseñadas para matar a seres humanos, no a los animales; b) las pistolas pueden disimularse fácilmente en el bolsillo, lo cual permite a la persona armada ser detectada.

Antes de Dunblane, la mayoría de los Británicos nunca imaginaron que en miles de hogares normales hay alguna pistola. Después de Dunblane, el Gobierno británico decidió prohibir la posesión de pistolas. Los propietarios de las mismas fueron compensados y sus armas destruidas. Los británicos siguen teniendo armas de fuego para cazar o para tiro olímpico, pero son escopetas o fusiles, no pistolas. En los años posteriores, lo crímenes con arma de fuego han fluctuado, pero permanecen inferiores a las estadísticas de otros paises desarrollados. Mientras tanto, los homicidios por arma de fuego en Finlandia son siete veces más que en Gran Bretaña y tres veces más que en la media de Europa Occidental.

Alemania, Austria, Bélgica y algunos otros países han endurecido los requisitos para la licencia de armas, con medidas como tests psicológicos, referencias, entrenamiento, períodos de pruebas, realización de pruebas para socios de asociaciones de cazadores así que un límite de más edad.

Finlandia ha anunciado que va a incrementar la edad de posesión de armas de 15 a 18 años. Es un buen principio, aunque muchos países como Alemania y Austria han establecido la edad mínima en 21 años.

Finlandia en el pasado ha resistido las presiones de unas leyes más restrictivas sobre armas, basado en que la caza es parte tradicional de la cultura nacional. La caza es una tradición en muchos países, tanto en Europa como en otras partes, pero la prevención de la muerte y lesiones violentas es también una tradición que merece ensalzar."

Publicado por Rebecca Peters el 16 de noviembre de 2007.

Rebecca Peters es directora de IANSA (Internacional Action Network on Small Arms)

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