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domingo, 25 de noviembre de 2007

Haití: menos armas. más paz

Entrevista a Alix Fils-Aimé por Daniela Bercovitch para “Comunidad Segura”

(http://www.comunidadesegura.org)

“Las personas no van a devolver las armas de manera voluntaria si no les ofrecemos una vida más digna”, afirma Alix Fils-Aimé, presidente de la Comisión Nacional de Desmovilización, Desarme y Reintegración (CNDDR) en Haití.

En entrevista exclusiva a Comunidad Segura, Fils-Aimé habla del trabajo de desmovilización de grupos armados en la capital Puerto Príncipe y cuenta un poco sobre la colaboración entre la población local y la Minustah, fuerza internacional presente en el país y liderada por el general brasileño Alberto dos Santos Cruz.

¿Qué es lo que podemos aprender con el trabajo de la CNDDR en Haití?
Después de la salida del presidente Aristide en 2004, vivíamos una situación caótica. Algunos grupos fueron armados por el propio Estado. Fue gracias a la Fuerza Internacional que conseguimos gradualmente restablecer la paz. El primer paso fue elegir un gobierno legítimo. En seguida, estimulamos a los grupos armados a devolver las armas y suspendieron las actividades criminosas.
En nuestra experiencia, lidiamos con dos campos adversarios: ejército y milicias. Tuvimos un acuerdo de paz firmado y comenzamos el trabajo de reintegración de los implicados. Lo que caracteriza nuestra situación son los conflictos políticos, las relaciones sociales donde la explotación de los pobres por los políticos creó un tipo de pandillaje. Tenemos nuestras propias características e intentamos adaptar el concepto DDR a la situación.

¿Cómo se dio el proceso?
Algunos miembros de esos grupos devolvieron las armas. Otros no. Fuimos obligados a hacer operaciones policiales y militares para desmantelar sus bases operacionales. Al mismo tempo, tenemos otra estrategia: la transformación de las condiciones de vida de la población. En la próxima semana, por ejemplo, el gobierno lanzará una serie de intervenciones de infraestructura social en Cité Soleil (barrio popular de la capital) con actividades conjuntas, grupos de trabajo formados por miembros del Estado y del DDR Internacional. El objetivo es transformar las condiciones de vida de aquellos que optaron por la violencia armada y ofrecer una posibilidad de reintegración. Esas personas no van a devolver las armas de manera voluntaria si no les ofrecemos una vida más digna.

¿Cómo se da esa reintegración?
El Estado haitiano no tiene condiciones económicas de crear empleos. Por su lado, el sector privado fue víctima de secuestros, agresiones armadas, tuvieron sus comercios arrasados. Es difícil que acepten a ex-integrantes de grupos armados, aunque tengan alguna formación o profesión.
Fuimos obligados entonces a pensar en una forma para que esas personas, al fin del proceso de aprendizaje, sean capaces de montar sus propias empresas, ofreciéndoles crédito para la compra de equipos y para instalaciones, para que puedan ser empresarios. Eso permitirá una aceptación gradual, una reintegración a la sociedad. Tenemos también, programas específicos para las mujeres de aquellos que hicieron parte de grupos armados. Promovemos la participación de esas mujeres en centros de formación y ofrecemos micro-créditos con el objetivo de anular su dependencia del mundo del crimen. Transformando las condiciones de vida promovemos una reintegración global de ese sector en la comunidad.

¿En que fase está el programa?
Aun encontramos delincuentess dispersos que no tienen ninguna intención de devolver las armas. Son personas que tomaron una decisión en relación al proceso y que deberán responder directamente a la policía y a la justicia. Es importante notar que recibimos un gran apoyo por parte de los militares de la Minustah, que desmantelaron las bases operacionales - primero en Cité Soleil y en seguida en Gonaives. Más de 400 implicados en todo el país se juntaron al programa de reintegración. Y ciertamente tendremos otros participantes de la favela Martissant. Mientras tanto, hay una serie de individuos armados que están en todo el país.

¿Podemos ser optimistas en relación al futuro del país? ¿Hay peligro de una nueva oleada de conflictos?
Hace un año, conseguimos una estabilidad política y un funcionamiento mejor de las instituciones. No hay grandes conflictos. Los enfrentamientos entre el ejecutivo y el parlamento son señales de democracia y son resueltos a través del dialogo, y no a base de tiros o de difamaciones.
Conseguimos también una estabilidad macroeconómica y de seguridad. No hay ningún lugar en todo el territorio donde alguien se de el derecho de intitularse comandante. Las ofensivas de las fuerzas de seguridad continúan sucediendo en lugares aislados, donde los bandidos se juntan para montar operaciones.
Estamos en un momento en el cual nos falta un dinamismo económico, pero también tenemos una serie de problemas internos, como la corrupción, que deben ser resueltos. Problemas que favorecen la criminalidad. Se trata de una situación en la cual los jóvenes no tienen esperanza. Mientras no nos enfrentemos a estos problemas, estaremos siempre obligados a contener la criminalidad. Pero sería mejor poder recurrir a una policía preventiva y no represiva y a acuerdos sociales, de gestión de conflicto, de seguridad. Y con ese objetivo crearemos foros de seguridad comunitaria en las principales ciudades del país. Serán colaboraciones entre la alcaldía, la policía, la CNDDR y la población, representada por todos los sectores, inclusive el sector privado.

¿Hay casos en que la población es obligada a pagar por seguridad?
Ya no se da el caso. A pesar de que en Cité Soleil hay elementos que continúan pagando bandidos, que trabajan presuntamente como agentes de seguridad. Pero ellos no comprenden que esos bandidos no tienen más ninguna capacidad operacional. La población ya no tiene miedo de esa gente.

La nominación de Samba Boukman como Comisario de la CNDDR fue bastante criticada por algunos sectores. ¿Cuál es su opinión?
Algunos cuestionaron la presencia de Samba Boukman [1] en la Comisión porque habría participado de actos violentos en el barrio. Pero nunca consiguieron presentar pruebas suficientes en su contra.

¿Por qué él?
El Presidente lo escogió para que establezca una comunicación con las organizaciones de base y las incentive a la no violencia. Se trata de una figura respetada en el medio popular. Sirve como buen ejemplo porque escogió el camino de la paz. Inclusive, la comisión consiguió consolidar la paz en Bel Air gracias al trabajo de la ONG brasileña Viva Rio.

¿Cómo coordinaron el trabajo con Viva Rio?
El trabajo con Viva Rio es un modelo para todo el país y se caracteriza por una relación muy estrecha y una voluntad común en buscar la paz. Utilizamos medios de gestión de conflicto, de diálogo con los facilitadores comunitarios y, al mismo tiempo, incentivos para la comunidad, como becas de estudio para los niños y para los músicos de las bandas de música Rara. Mientras tanto es la CNDDR, con la ayuda de Viva Rio, que administra la paz en Bel Air [2]. Queremos que sea un modelo nacional que sea reforzado por los foros de seguridad. Queremos integrar formalmente la policía y las alcaldías para institucionalizar su participación en la gestión de conflictos.

¿Podría mencionar un ejemplo de éxito del programa de la CNDDR?
La nueva CNDDR que fue inaugurada en septiembre de 2006 obtuvo buenos resultados en Bel Air. Consiguió unir esfuerzos entre la Minustah, la policía y otras instituciones.
La antigua comisión no tenía la misma orientación y ni una buena relación con la Minustah. Era una comisión politizada, que veía como enemigos a aquellos que debían ser el objetivo de la desmovilización. Nosotros, al contrario, trabajamos con los alcaldes y no estamos interesados en afiliaciones políticas. Ya tomamos armas de las manos de grupos armados, de antiguos militares, de bandidos comunes y del sector privado, aunque este sea más resistente en devolver las armas. Estamos gradualmente tomando el control de la situación con un abordaje de manutención del orden, pero también a través de un enfoque social. Enfrentamos los problemas socioeconómicos que son justamente la causa de la adhesión de esas personas a la criminalidad y al narcotráfico.

¿Una autocrítica?
Me niego a ver el problema como una cuestión de conjunto, de disociar ese tema de una necesidad estratégica de modernización del país. Si no trabajamos en ese sentido, nos quedaremos en ese remolino insalubre y haré una carrera en desarme. No es esa mi intención. Me gustaría hacer otra cosa de aquí a seis meses. Me gustaría concluir mi misión y trabajar en la protección del medio ambiente, con la producción de aceite de Jojoba, Palma Christi etc. El desarrollo es la mejor manera de combatir la inseguridad, dando verdaderas opciones a los jóvenes, para que se sientan guiados y puedan tener esperanza.

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