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jueves, 29 de noviembre de 2007

México: armas de Estados Unidos detrás de los asesinatos

Traducción de un artículo publicado en el Washington Post.

"Los asesinos de Ricardo Rosas Alvarado, miembro de la policía estatal de élite, dispararon una lluvia de balas con sus rifles de asalto AK-47. Alvarado no fue más que una nueva víctima de de estas armas que aquí se llaman “cuernos de cabra (por la forma curva de sus cargadores), y que tienen capacidad para disparar 600 balas por minuto. El asesinato, indican las autoridades Mejicanas, es una muestra de poder de fuego de los cárteles mejicanos.

Dos horas más tarde, un pequeño ejército de matones de los carteles atacó la oficina de la policía federal. No hubo ningún herido entre los agentes recién llegados para aplastar los grupos de narcotraficantes que aterrorizan la ciudad, a pesar de las más de 1.200 balas disparadas. Para los policías más veteranos era un mensaje enviado a los recién llegados: “Bienvenidos a Tijuana. Nuestras armas son mayores que las vuestras”.

Las potentes armas usadas en ambos incidentes ocurridos el 24 de septiembre, sin dudas vienen de Estados Unidos, comenta la policía aquí, y estiman que el 100% de las armas usadas para sus crímenes por los carteles son introducidas de contrabando desde el otro lado de la frontera.

Las armas pasan a México a través del “camino de hormigas”, como llaman el continuo trasiego de gente que pasa dos o tres armas cada día a través de la frontera. Las “hormigas”, junto con otras operaciones de contrabando más importantes, suministran en una creciente carrera armamentística entre carteles mejicanos.

Las armas americanas – cerca de dos mil entran en México diariamente, según un estudio del gobierno mejicano – son cruciales para la guerra asombrosamente bestial entre carteles rivales que han costado 4.000 vidas en los últimos 18 meses, lo cual ha puesto las autoridades de Washington y de Ciudad de México, en estado de crisis.

Los traficantes de drogas, con su continuo suministro de armas americanas, son el punto de mira de la ayuda de 500 millones de dólares propuesto por el Presidente Bush, para ayudar a México a luchar contra los carteles. Agentes de ATF esperan que parte del dinero sirva para dar a los jefes de la policía mejicana accesos a las bases de datos de Estados Unidos para hacer el seguimiento de estas armas. Hasta ahora solo se podía hacer a través del cuartel general de la policía de Ciudad de México. Muchos jefes de policía no se molestan siquiera en solicitar la información debido a los retrasos burocráticos constantes.

Agentes de aduanas corruptos ayudan el contrabando de armas a Méjico, ganando hasta 1 millón de dólares por grandes cargamentos, según informa la policía. A menudo las armas con compradas legalmente en ferias de armas en Arizona y otros estados fronterizos, donde encuentran vacíos legales que les permite almacenar todo el material sin problema.

Los traficantes de armas están llenando México de AK-4, pistolas, miras telescópicas, granadas, lanzagranadas y munición potente, como las balas llamadas “mata-policía” por su capacidad de atravesar los chalecos antibalas usados por los policías.

“Tienen la misma potencia de fuego aquí en la frontera, que la que tienen nuestros soldados en Irak y Afganistán”, comenta Thomas Mangan, portavoz del ATF en Arizona..

Han estado entrando armas de contrabando en México desde hace décadas. Por ejemplo el 38 especial utilizado en 1994 para asesinar al candidato presidencial Luis Donaldo Colosio aquí en Tijuana provenía de una venta de armas en Arizona. México es un mercado rico para los contrabandistas ya que aquí están prohibidas las armas automáticas de gran calibre – hasta la propia policía lo tiene prohibido – y también porque hay una ley muy estricta que hace muy difícil para un civil comprar un arma.

Pero los agentes responsables del orden de un lado y otro de la frontera nunca habían visto tal avalancha de armas apareciendo en México. Este incremento se ha visto favorecido por la guerra de los carteles y por la facilidad que existe en conseguir armas potentes en Estados Unidos. Arizona y Texas se han convertido en un paraíso de quien busque armamento, según un estudio realizado por Garen Wintemute, de la Universidad de California en Davis, sobre armas en el suroeste.

Los que tienen licencia para vender armas deben seguir un sistema de control, pero los que no tienen licencia pueden vender « colecciones personales » en cualquier feria de fin de semana sin más datos. Las leyes permiten vender colecciones personales sin seguir los trámites que tienen que seguir los vendedores de una tienda.

De esta manera, vendedores poco escrupulosos usan esta laguna legal, para hacerse con una falsa colección de armas y hacer ventas rápidas de las que son difíciles de hacer el seguimiento. “En menos de un minuto se hace la transacción”, dice Wintemute que ha visto como vendedores sin licencia se hacían con motones de armas transportado en carritos de bebes. Pueden hacerse con docenas de armas asistiendo a ferias durante un fin de semana. Los compradores son hombres de paja que van recibiendo instrucciones por teléfono móvil de los traficantes de drogas mejicanos. Estos hombres de paja viven en Estados Unidos, legal o ilegalmente.

Un contrabandista, o hormiga – a menudo la misma persona que ha comprado el arma – mete el armamento en el maletero o en un falso piso del coche. Entre las novedades más demandadas están las variantes del fusil de asalto AK-47 y AR-15, que son más cortos que el Standard y permite camuflarlo fácilmente en pantalones anchos.

De la misma manera que en la droga, jóvenes son reclutados para transportar estas armas de contrabando. Suelen trabajar en equipos distrayendo a un inspector que ve a alguien sospechoso, mientras los no sospechosos pasan el armamento, llevando niños pequeños en brazos para esconder las armas.

Mientras dejan pasar las chicas bonitas y bien vestidas, van parando al chico, que no lleva nada. Algunos no tienen que preocuparse ni siquiera por eso. La corrupción en el sistema de adunas, permite la penetración da drogas y armas hacia México. No hace mucho fue detenido el jefe de las inspecciones del puerto de Altamira, al norte de Tampico, acusado de dejar pasar 12 toneladas de cocaína en el país.

En agosto, la autoridades mejicanas de Nogales, al otro lado de la frontera con Arizona, fueron descubiertas 163 armas en la detención más importante de la reciente historia de México. Las autoridades dicen que solo pueden inspeccionar una pequeña fracción de los 65.000 vehículos y 35.000 peatones que cruzan la frontera diariamente a Tijuana, ciudad donde vienen innumerables californianos que no tienen edad, para beber y pasarlo bien. Montones de armas pasan y caen en manos de los carteles de la droga de Tijuana. Pero ahora van apareciendo armas de contrabando mucho más al sur. El gobierno de México ha decomisado gran cantidad de armas en otros lugares, fuera de la zona fronteriza tradicional. Ahora va siendo Michoacán, el estado del presidente Calderón y lugar favorito de miles de turistas que vienen a ver la migración de millones de mariposas monarcas. En los 10 primeros meses de 2007, se ha decomisado 1200 armas en Michoacán, 4 veces más que loas recogido en estados fronterizos como Baja California y Chihuahua.

Los contrabandistas están dispuestos a asumir muchos riesgos con la promesa de altos beneficios. Un AK-47 que se puede comprar entre 200 y 800 dólares en una feria de armas en Arizona, puede venderse en México por cuatro veces ese precio, según comenta Nwell una agente especial de ATF en Phoenix.

No todas las armas van a parar a los traficantes de drogas. Es usual que emigrantes se hagan con una o dos pistolas en Estados Unidos, para volver a venderlo en su pueblo de vuelta a casa, según informa Victor Clark un responsable de Derechos Humans basado en Tijuana. Algunos campesinos quieren pistolas para poder defenderse a su vez de los traficantes de drogas que suelen mandar en partes rurales de México.

« Existen zonas del estado de Oaxaca donde están permanentemente luchando por su derecho a la tierra,” dice Clark. “Cuando vas a esos pueblos, todo el mundo tiene un arma”.

Fuera de la oficina de Zatarán Cedano, el jefe de policía de Tijuana, hay siempre un hombre que hace guardia con un rifle de asalto AR-15. Dentro, el propio Zatarán Cedano lleva una pistola y está rodeado de hombres armados.

Desde que tomó posesión, hace 20 meses, del cuerpo de policía más importante de México, Zatarán Cedano ha enterrado ya a 18 agentes, incluyendo 3 jefes de distrito. Su segundo oficial fue asesinado en la calle por un grupo de hombres armados de metralletas. Él sólo llevaba una pistola.

La gran mayoría de sus subordinados llevan pistola. Sólo dispone de 150 AR-15 para repartir entre sus 3.000 agentes. Esta es la cantidad de armas que son introducidas en solo 2 horas por parte de los contrabandistas en México. “Tenemos que encontrar una mejor manera de filtrar, sino estamos perdidos” comenta de manera cansada.

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